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EL ROJO SIGUE LIBRE: EN TEPIC LA MUERTE DE UNA MUJER NO INTERRUMPE SUS PRIVILEGIOS

En Tepic, morir atropellado no garantiza justicia. Garantiza silencio.

Han pasado semanas desde que una mujer adulta mayor perdió la vida tras ser arrollada en el centro de la ciudad por una camioneta ligada a Salvador “El Rojo”, y lo único claro en este caso es quién no ha pagado absolutamente nada.

El Rojo sigue libre.

Sin restricciones.

Sin comparecencias públicas.

Sin la menor señal de que su vida haya cambiado.

Mientras una familia entierra a su madre y exige respuestas, el empresario continúa disfrutando de su rutina, apareciendo en eventos, conviviendo, viviendo y viajando como si el atropellamiento mortal fuera un simple trámite administrativo y no una tragedia humana.

La Fiscalía dice que investiga.

Pero no informa.

No aclara.

No actúa.

No se ha dicho oficialmente quién conducía el vehículo. No se ha presentado a ningún responsable. No hay imputados. No hay audiencias. Solo hay una camioneta asegurada y una indignación social creciendo, porque en la práctica el mensaje es brutalmente claro: en Nayarit, la justicia se detiene cuando toca intereses incómodos.

El Rojo afirma que no manejaba. Que la camioneta estaba prestada.

Que hay pruebas.

Pero si eso fuera cierto, ¿por qué nadie ha sido señalado?

¿Por qué nadie ha respondido ante la ley?

¿Por qué todo sigue igual?

La reparación del daño no es solo dinero. No es solo una cifra. Es asumir responsabilidades, es dar la cara, es enfrentar las consecuencias. Y hasta hoy, eso no ha ocurrido.

En Tepic, una mujer murió.

En Tepic, una familia quedó rota.

Y en Tepic, un hombre que parece que se burla de la justicia sigue libre, cómodo y en silencio.

No es solo un accidente.

Es un retrato de la impunidad.

Y mientras no haya responsables, la pregunta ya no es qué pasó,

la pregunta es a quién están protegiendo.

DE SERGIO ROBLES NOTICIAS.